RELACIONES CONSCIENTES

Dependencia emocional: cómo liberarte y construir relaciones sanas

Muchas veces no nos paramos a pensar el estado de nuestras relaciones. Es por eso que a menudo dejamos pasar pequeñas señales que nos indican que algunas de ellas son de dependencia. Si te pregunto ahora mismo si tienes alguna relación en la que haya dependencia… quizás dirás que no. 

Pero dime una cosa: ¿Alguna vez has sentido que das más de lo que recibes? ¿Te cuesta poner límites? ¿Te cuesta hacer planes sin esa persona? ¿Cuidas mucho tus palabras antes de hablar?

Si has contestado que sí a alguna de estas preguntas… no es casualidad. A continuación me gustaría explicarte por qué pasa, cómo reconocerlo y, sobre todo, cómo empezar a liberarte para poder construir relaciones sanas y conscientes. 

Estoy haciendo este vídeo porque creo que este tema es importante y está muy presente hoy en día. Muchas veces damos las relaciones por sentadas… y, igual que todo en la vida, también necesitan revisarse. A mí me pasó: mantuve una relación a lo largo del tiempo sin darme cuenta de que se sostenía sobre una base de dependencia. Y, sorpresa, yo era la única que no lo veía. A veces queremos mucho, pero sin darnos cuenta nos vamos perdiendo a nosotros mismos en el proceso. Así que hoy quiero que hablemos de esto con calma, claridad y sin juicios.

La dependencia emocional no es amar de forma desmesurada. Es dejar de quererte poco a poco a ti mismo para que no te dejen. Y lo difícil es que este proceso es muy lento… casi imperceptible. Muchas veces no hay señales claras, y además nadie nos enseña a identificarlo. Pero suele empezar con pequeños detalles, pequeñas renuncias que se van acumulando:

  • Ceder siempre, incluso cuando no quieres.
  • Evitar conflictos por miedo a discutir o a perder a la otra persona
  • Necesitar su aprobación en todo o casi todo.
  • Sentir ansiedad cuando no estás en contacto constante.

Ninguna de estas cosas por separado parece grave…pero juntas representan un aviso de que algo dentro de ti está pidiendo atención.

Es en este punto donde entra el concepto de relaciones conscientes, del que ya he hablado en varios de mis vídeos en la otra red social. 

Una relación consciente es aquella en la que no estamos por necesidad, sino por elección. Donde podemos hablar de verdad, no solo de trivialidades. Donde existe un espacio para mostrarnos tal como somos, para decir cómo estamos y para escuchar de verdad al otro… y también a nosotros mismos.

Y, además, es una relación donde hay tiempo para la soledad, para el autocuidado y para  la reflexión. Porque incluso dentro de una relación, necesitamos momentos para respirar, para reconectar con nosotros y para recordar quiénes somos.

Uno de los grandes olvidados en el mundo de las relaciones es el hábito de hablar. Al principio, cuándo empezamos una relación, casi todo lo que hacemos es hablar. Pero a medida que la relación avanza, hablar pasa a un segundo plano. Muchas veces no conversamos con la persona que tenemos al lado porque damos por sentado que ya lo sabemos todo, que no hay nada nuevo que decir.

Pero cuando buscamos espacios reales para hablar – apagamos la tele, dejamos el móvil a un lado. o simplemente salimos a caminar juntos- nos damos cuenta de que todavía hay muchísimo por descubrir del otro. Hablar no es rellenar silencios, hablar es conectar.

Y aquí entra otro de los grandes pilares de las relaciones sanas y conscientes: la manera de conversar.

Ya lo comenté en aquel vídeo sobre los tips del gran conversador inspirados Cecil B. Hartley: escuchar sin interrumpir, no imponer tu opinión, preguntar con curiosidad… 

Una relación consciente necesita conversaciones conscientes: desde el respeto y la empatía, desde el deseo de comprender al otro. No conversaciones para tener la razón, sino para conocerse. 

Otra base fundamental para evitar la dependencia emocional son los límites. Pero no estamos hablando de límites agresivos, sino de aquellos que protegen nuestra energía, nuestro tiempo y bienestar. Y eso incluye, aunque suene raro, espacios de soledad. Dos pájaros solo pueden volar juntos si cada uno usa sus propias alas. No se trata de alejarte, sino de darte espacio a ti mismo para poder estar en paz y dar tu mejor versión.

Muchas veces nuestra dependencia emocional nace de nuestro pasado: historias no resueltas, heridas que no sabíamos que seguían abiertas, o modelos de relación que aprendimos sin darnos cuenta.

Por eso, a veces, simplemente parar un momento y mirar atrás nos permite entender qué parte de lo que vivimos entonces sigue influyendo en cómo nos relacionamos hoy.

Cuando podemos ver de dónde viene, podemos empezar a actuar sobre ello.

Una técnica muy útil para hacer este viaje al pasado es el mapa de tu historia, del que ya os hablare en otro articulo con mas profundidad. Es una herramienta que ayuda a poner orden, a comprender y a mirar tu pasado con más compasión. 

Si todo esto te está removiendo… ¡Deja tu comentario! Te leo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos que te pueden interesar…

  • ¿QUÉ ES EL COACHING?

    ¿QUÉ ES EL COACHING?

    ¿QUÉ ES EL COACHING? El coaching es una disciplina cada vez más presente en el ámbito personal y profesional. Sin…

  • EL MIEDO

    EL MIEDO

    EL MIEDO LO QUE NADIE NOS CUENTA SOBRE EL MIEDO. Muchas personas ven el miedo como un lastre, algo que…